Mal de alta montaña, MAM

02 de Agosto 2015

Guatemala es tierra de volcanes, para nosotros los guatemaltecos es tradición subir por lo menos un volcán. Frecuentemente los novatos padecen extraños síntomas que les hacen difícil el ascenso. Comúnmente es el mal de montaña. Lee acá qué es, formas de prepararse y qué hacer en caso te ataque en un ascenso.

Mal de alta montaña, MAM

¿Estás ascendiendo y de repente pierdes el deseo de convesar? ¿pierdes el apetito? ¿te ataca un dolor de cabeza que no te deja en paz? O peor aún, ¿te dan náuseas y vómitos? Talvez eres víctima del mal de montaña... Aprende a detectarlo, tratarlo y evitarlo.


Se le conoce como Mal Agudo de Montaña o M.A.M. no es ninguna enfermedad ni una supuesta incapacidad para NO subir volcanes. Es sencillamente una respuesta natural de tu cuerpo ante un ascenso a condiciones y alturas para las que no te encuentras aclimatado.

Cada organismo es distinto y hay quienes nunca han sufrido de este mal en la montaña. Otras personas lo sufren frecuentemente. Una solución frecuente para prepararse, es el deporte constante, pero solamente ayuda en algunos aspectos. Conoce los diferentes componentes y cómo puedes prepararte.

¿Qué es el mal de montaña?

Es en concreto, el conjunto de señales que te da tu cuerpo para decirte que vas muy rápido y muy alto, asciendes más de lo que puede soportar y te dice que bajes lo más rápido posible.

La explicación exacta es larga (pero interesante), podemos resumirla en que tus pulmones son bolsas de aire, y el cambio de presión afectará su funcionamiento y como músculo, deberá compensarlo. Tu corazón deberá bombear más sangre pues a menos oxígeno, mayor son los esfuerzos por avanzar. La circulación variará y podrás presentar fallas circulatorias en partes de tu cuerpo, que se manifiestan como coloraciones azules en la boca y oídos.

El aire, seco y menos húmedo te deshidratará. La temperatura baja con la altitud y por ende, tu cuerpo utilizará combustible en tan solo mantener su calor.

Puedes continuar, claro, pero a un alto precio… Los síntomas regularmente aparecen 4 horas luego de exponerse a la altitud pero como te mencionaba, depende de cada organismo… hay quienes en altitudes no significativas presentan problemas.

¿Cómo saber si no fueron las manías?

¿Las que te comiste en el almuerzo antes de subir? ¿O si es por subir en ayunas?

Primero que todo, el montañismo no es un paseo, no importa cuánto te prepares, nunca subestimes tus ascensos. Siempre necesitas combustible.

Algunas personas confunden el MAM con males estomacales. Hay que tener mucho cuidado con esto. Lo sabrás observando los síntomas:

- dolor de cabeza en la mayoría de los casos, casi el 100%
- pérdida de apetito
- náusea
- sequedad en la boca
- taquicardia
- respiración alterada
- silencio total (luego de varios minutos la persona se concreta a una especie de encapsulamiento mental), hay quienes presentan un síndrome de caminar con el pie pegado al siguiente en línea recta.
- Cansancio en general y fallas para concentrarse


Si subes muy alto puedes presentar problemas respiratorios como una misteriosa tos seca. Si es agudo, como quienes suben volcanes luego de años de vivir a nivel del mar, tendrás mareos, vértigo y hasta desvanecimientos.

Si ves alguno de estos síntomas, no intentes presionarte o presionar a quienes los padecen, es importante descender un poco y dormir para aclimatarse. El pasar la noche arriba con estos problemas, puede empeorar la situación, sin olvidar mencionar que más del 50% de los casos presentarán insomnio severo, y sin apetito, no recuperarán las energías, y en definitiva, la deshidratación sufrida en la altura (que es normal), en dicho cuadro podría agravar las cosas.

Se recomienda en caso de MAM, tomar un par de aspirinas, cuyo efecto será a nivel circulatorio. No olvides siempre averiguar antes si existen alergias a sus componentes antes de administrarlas.

Qué hacer para aclimatarse y evitar el mal de montaña

Aclimatarse significa adaptar gradualmente tu cuerpo. Se recomienda hacer mucho deporte para ascensos aventurados. ESTO ES PARTE del entrenamiento pues prepara tus pulmones, corazón y sistema circulatorio a esfuerzos mayores. El beneficio de esto es tener un sistema circulatorio lo suficientemente optimizado para que la sangre circule con facilidad.

La aclimatación dependerá de tu capacidad y de dónde vivas. Recuerda que a más altura, menos oxígeno.

Si vives a la altura del nivel del mar, tendrás más trabajo qué hacer… ahí hay mucho oxígeno y tu cuerpo no tendrá las mejores condiciones para grandes ascensos. Si vives a mayores alturas, como en el caso de los guatemaltecos, a aproximados 1,500 sobre el nivel del mar, las exigencias no serán tantas.

Si mirabas mucha tv (Rocky) deberás comprender que el correr en la orilla de la playa es para fotos, pero no para entrenar precisamente. No es lo mismo que correr en el cráter del Acatenango. De hecho los atletas de alto nivel se entrenan en las alturas o en ambientes controlados que imitan las condiciones de las alturas.

Procura hacer ascensos menores al ascenso que deseas finalmente, es decir, si vas a subir el Acatenango (3,979mts), procura no hacerlo de un tirón. Intenta antes subir a alturas menores para ir aclimatando tu cuerpo y prepararte para los esfuerzos que experimentarás.

Muy pocas personas presentan mal de montaña en cimas “sencillas” como el Volcán de Ipala, que se encuentra casi a la altura de nuestra ciudad. Algunas personas presentan problemas después del a mitad del volcán de Agua (3,770mts). Un mayor número en el Acatenango y una gran cantidad de personas lo presentan en el Tajumulco (4,220mts).

Por lo general, El MAM se manifiesta regularmente arriba de los 2,700mts.

Es arriba de los 4,000 que los síntomas son más frecuentes y requieren de estar en forma y aclimatado. Recuerda que el montañismo no es un deporte que se toma y se abandona pero que la condición se conserve… cada cumbre te prepara para la siguiente.

Si tu organismo lo requiere, o te preparas para un ascenso muy duro y exigente, procura hacer ascensos previos y dormir a diferentes alturas.

¿Y qué logro con todo esto?

Estar en condiciones de responder mejor a los esfuerzos. Tu cuerpo tendrá más glóbulos rojos y por ende le saldrá “más barato” energéticamente hablando, transportar el oxígeno. Tu corazón presentará si mucho, leves taquicardias en lugar de sentir que se te sale del pecho. Es decir, funcionar mejor.

Es importante RESPETAR los entrenamientos y hacerlos de forma natural. La multiplicación de glóbulos rojos por medios artificiales o por infusión, claro que funciona (y es penalizada como doping internacionalmente en cualquier competencia) pero al no ser natural y tu sistema circulatorio no estar listo, te arriesga a tener la sangre viscosa y por ende poder morir por una obstrucción arterial.

Durante el ascenso

Cuida tu hidratación, tu temperatura corporal. Cada 100 metros la temperatura ambiente desciende aproximadamente medio grado centígrado.

No subestimes el mal de montaña

Luego de varias horas de exponerte a una altura para la que no estás listo (por ejemplo, obligar a un miembro del grupo a que se “aguante y siga”), realmente lo expones a muy malas experiencias e incluso a la muerte.

Si presentas estos síntomas, evita los esfuerzos físicos. Tristemente los hombres somos más propensos a presentar cuadros agravados a diferencia de las mujeres.

Evita cambiar de altitud bruscamente.

Explorador